Estigmatización de personas con TEA

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El trastorno del espectro autista (TEA) es una afección neurológica que interviene en el desarrollo
de las personas desde la niñez, afectando rasgos tanto de comportamiento, interacción,
comunicación y aprendizaje, dificultándoles las relaciones personales no solo con amigos y
conocidos, también con familiares aunque sea en menor medida.
Esto ha generado una imagen negativa, tildándolos de tontos, lentos de mente, retrasados o de
“robots”, por lo cual se cree que es mejor tener a estas personas aisladas en espacios como casa o
escuelas especiales donde el contacto solo se limite a personas con síndromes parecidos, opiniones
y tabúes totalmente erróneos. Generando un miedo y rechazo por la falta de integración e
interacción social.
Con el tiempo y la ayuda de estudios y análisis, en psicología y psicopedagogía, se han desmentido
toda esta serie de tabúes al poder comprender las necesidades de esas personas, dialogar con ellos
y darles lo que ellos necesitan.
Con esto pareciera que sería más fácil integrar a las personas desde la niñez a la sociedad, pero en
la mayoría de los casos son los niños los que ponen más de su parte para adaptarse en un nuevo
espacio o entorno, mientras la sociedad solo mira sus esfuerzos, esto debido a la poca empatía o
compromiso, al ser una minoría el total de personas con tea es de 1 entre 160, siendo para los ojos
de la opinión publica una prioridad menor.
Visto mayormente en los casos escolares, donde un niño es rechazado, porque la institución no
cuenta con el personal capacitado o instalaciones adecuadas, generando en los padres la duda de si
es necesario someter al infante a ser marginado de esta forma a tan temprana edad, restringiendo
la oportunidad de poder formar lazos con personas fuera de su círculo familiar, al aislarlo aun más
del resto de personas.


“la evolución hacia una visión más global e interactiva, basada en las necesidades y de la persona y
la familia, abarca la gran diversidad de las familias así como la del trastorno del espectro del
autismo de las personas”
(Paniagua, 1999).

Demostrando que no solo las personas dentro del espectro se ven afectadas por esta clase de
estigma, si no que la familia encargada de cuidarlos y guiarlos, puede también estar desinformada
sobre las necesidades más adecuadas para la persona, y de igual forma desconocer las necesidades
del resto de integrantes. Aun siendo un proceso largo y en ocasiones difícil, no impide que las
familias puedan buscar ayuda y asesoramiento, de profesionales los cuales guiaran y darán
seguimiento a cada caso de forma activa y personal, dándoles la dignidad y felicidad que se merecen.

Autor: Jose Leonardo Garrido Zambrano