Cientos de CV enviados y ningún resultado, ¿qué está fallando?

Estás buscando trabajo. Desde hace meses, cada mañana te levantas, te pones frente al ordenador y comienzas a disparar a todas las ofertas de empleo que tengan alguna similitud con tu rol. Pasas así horas, día tras día. Casi se ha convertido en una jornada laboral. Cuando te das cuenta han pasado meses, por lo que el volumen de currículums enviados debe superar ya los cientos. Pero a pesar de ello, no has tenido respuesta alguna que te aproxime a tu objetivo de encontrar un empleo. El desánimo comienza a invadirte al tiempo que te preguntas: ¿qué estoy haciendo mal? ¿debería cambiar de estrategia? Aquí tienes algunos consejos que pueden ayudarte a no desfallecer y terminar triunfando.

La búsqueda de empleo: peor que la jungla

Dicen que buscar trabajo es un trabajo, pero para Almudena, en paro desde hace seis meses, es mucho peor que eso. “La búsqueda de empleo me parece el infierno, un horror. Me da una sensación de estar viviendo una batalla, de ir a la guerra, a la que yo no estoy acostumbrada”, afirma.

Esta experta en comunicación llevaba trabajando sin pausa desde los últimos cursos de su carrera universitaria, hace ya más de 15 años, y tiene experiencia tanto en medios de comunicación como en gabinetes. Su último trabajo estaba relacionado con el mundo de la televisión, empleo que perdió con la llegada del Covid-19, debido a la caída de las producciones. Desde entonces, y de forma especialmente activa en los últimos tres meses, cada mañana dedica horas interminables a encontrar trabajo.

La dificultad para mantener la confianza

“Psicológicamente me parece muy duro, ya que quedarte en paro tiene ese aire de no producir, de no estar haciendo cosas, de no estar aportando…”, asegura. Por otro lado, reconoce Almudena, está la sensación de frustración que produce la imagen de un mercado totalmente colapsado. “Es desalentador ver cuántas personas se han apuntado a una oferta, ese momento en el que dices: ‘¿hay 1.500 personas que han solicitado este trabajo? ¿De verdad?’”.

Uno de los aspectos que más minan la autoestima es enviar tu candidatura a numerosas ofertas y no obtener ningún tipo de respuesta, ni siquiera una negativa. A medida que pasa el tiempo, el agobio es mayor y no sabes si el problema es que tus currículums no llegan, que están mal, o es que pasa algo contigo. “La sensación es la misma que tirar botellas al mar para ver si alguien encuentra el mensaje y lo abre, porque en la mayoría de casos ni te contestan”, explica Almudena.

“¿Qué estoy haciendo mal?”

Tras unos meses, la confianza comienza a desvanecerse. “Cuando no te han llamado de ningún sitio empiezas a darle vueltas a todo: quizá tendría que cambiar mi CV, quizá falta algo, quizá si pongo esto en lugar de eso otro… Estás muy perdida”.

De ahí que incluso las respuestas automáticas o los mensajes enviados “con plantilla” sean percibidos como un gesto amable. “A la gente que me ha contestado, aunque solo haya sido un ‘muchas gracias, lo tenemos en cuenta’, se lo agradezco mucho, porque de otra manera tienes esa sensación de estar hablando al vacío”.

El problema es que a medida que la desazón se instala, la búsqueda de empleo tiende a ser cada vez peor. Te olvidas de las ofertas para las que ya has enviado tu solicitud, dejas de actualizar tu currículum, de personalizar tus mensajes, e incluso a veces dejas de buscar. “He llegado a decirme ‘hoy ya no puedo buscar más’ porque me estoy poniendo nerviosa”, enfatiza Almudena.

Qué no está funcionando en tu estrategia

Desde Recursos Humanos, dar una respuesta personalizada a cada uno de los candidatos requiere tiempo y esfuerzo. Y más en un mercado como el actual, donde la demanda de empleo se ha disparado a consecuencia de la crisis del coronavirus. A veces los reclutadores no disponen más que de unos segundos para dedicar a cada una de las candidaturas, reconoce Javier Puebla, experto en selección de personal con más de 20 años de experiencia en el sector, cofundador de la consultora de selección DHR Global y fundador y CEO de Talentoo.

Si no has recibido feedback de Recursos Humanos que te ayude a entender qué es lo que no atrae de tu candidatura, Puebla recomienda revisar nuestra estrategia de búsqueda de empleo. “Si no recibes respuestas, tienes que pensar más allá y preguntarte qué no está funcionando para intentar cambiarlo”. Ahí van algunos consejos:

1. No inviertes tiempo en analizar las ofertas laborales

Como Almudena, puede que tú también dediques cada día un mínimo cuatro horas a buscar trabajo. Te sientas frente a la pantalla e inviertes ese tiempo en recorrer las plataformas de empleo y apuntarte a todas las ofertas que encuentras. Al cabo de la semana seguramente ya has enviado montones de candidaturas. Pero atención: cantidad no es sinónimo de éxito.

Por eso, la mejor estrategia es invertir tiempo en analizar las ofertas para ver cuáles se adaptan mejor a tu perfil, y solamente enviar tu candidatura a aquellas en las que, por tu experiencia y habilidades, realmente tengas posibilidades.

“Estudia bien las ofertas que más se adaptan a ti, a pesar del factor tiempo y del agobio que sientes por encontrar trabajo. Empieza por ver qué trabajos y sectores te motivan más y dónde crees que vas a funcionar mejor, y si no te sale nada, amplía el radio de acción”, aconseja Puebla.

2. No prestas especial atención a tu currículum

Quizás te parezca que elaborar un currículum es una de las etapas más aburridas de buscar trabajo, pero es un paso fundamental para conseguir un trabajo. El problema es que a veces pensamos en él como un mero trámite para la entrevista, para la que sí nos esforzamos y preparamos. Pero la realidad es que ninguna compañía te va a llamar si tu CV deja mucho que desear o no logra transmitir el profesional que realmente eres. “Dedica muchísimo tiempo a cuidar su contenido, porque te representa a ti, así que debería ser tu mejor producto”, aconseja el experto.

Para ello, recomienda imaginar a la persona que está al otro lado. ¿Le va a generar interés lo que estás enviando? ¿Es adecuado? Debe ser información concisa, pero que despierte el interés y le genere ganas de averiguar más. Según explica el experto, suele fijarse primero en las últimas experiencias, “pues en general son las que más se aproximan al rol que está buscando cubrir”. Por ello, destina un lugar destacado en tu currículum a la experiencia y no te limites a decir qué puesto ocupabas en qué empresa. “Indica los logros conseguidos en cada uno de tus trabajos. No seas demasiado escaso ni te limites a poner el título del puesto, pero tampoco te enrolles demasiado”.

Y para terminar, es imprescindible cuidar el diseño de tu CV utilizando una plantilla sencilla, pero profesional, asegurarte de que está ordenado y contiene las ideas que quieres destacar, y primar siempre la experiencia más relevante. “Claro, concreto y profesional, así debe ser un currículum para que el encargado de Recursos Humanos lo tenga lo fácil para entender qué profesional eres y cómo podrías encajar”, considera Puebla.

3. No te presentas

Si estás buscando trabajo, seguro que tienes un perfil activo en LinkedIn, y si es así sabrás qué es el extracto, o el “acerca de”: ese párrafo en el que resumir tu perfil como profesional y que debes utilizar para llamar la atención de las empresas.

Según Puebla, dar una estructura similar para tu currículum puede ser la mejor forma de llamar la atención del seleccionador: “Una de las cosas que funciona es poner al principio un pequeño resumen, corto, de tres líneas, donde quede claro qué perfil tienes y qué buscas”, asegura. Gracias a esta pequeña presentación, el reclutador de un vistazo podrá hacerse una idea de quién eres como trabajador, sin tener que estar buscando por el texto. Dedica este espacio a incluir tus habilidades, el tipo de trabajo que buscas y la experiencia que tienes en el sector.

4. No personalizadas tus candidaturas

Adaptar tu candidatura a cada una de las ofertas que envías puede ser un trabajo extra agotador. Pero realmente merece la pena, ya que produce resultados. “Es como con las ventas: si las haces más personalizadas seguramente tengas más éxito que si envías el mismo e-mail típico a todo el mundo”, reflexiona Puebla.

Para que la tarea te resulte menos tediosa, el experto sugiere comenzar haciendo un listado de las empresas más interesantes de tu sector y dedicar a ellas ese esfuerzo extra de personalización. “Para ello, puedes utilizar la carta de presentación o las primeras líneas del currículum, donde puedes hacer una mención concreta a ese sector o compañía”.

5. No buscas feedback en otras fuentes

Si estás preocupado por lo que puede estar arruinando tu candidatura y no obtienes feedback de Recursos Humanos, nada tan fácil como probar a pedir consejo a otras personas.

No dudes en consultar a un experto en desarrollo personal o, si esto te resulta algo complejo, prueba con amigos, familiares o, sobre todo, compañeros de profesión que hayan tenido éxito en la búsqueda de empleo. Pídeles que revisen tu currículum y te den su opinión. Es una buena forma de obtener feedback para poder mejorar.

6. No recurres de tus contactos

Seamos claros: los contactos son un elemento clave a la hora de encontrar trabajo. Es más, muchas de las vacantes ni llegan a salir al mercado porque se cubren precisamente con conocidos de trabajadores. Piensa que para una empresa, alguien de cierta confianza es de entrada una apuesta más segura.

Así pues, un paso que no te debes saltar es avisar a tus contactos de que estás buscando empleo. Todo el mundo busca trabajo antes o después, y más en el actual contexto de crisis, por lo que no dudes en hacer saber a tus conocidos, y sobre todo antiguos compañeros de trabajo y formación, que estás interesado en oportunidades laborales.

7. No sigues actualizándote

Cuando empieza a abrirse cierta distancia desde tu último empleo, es normal que te preocupes de que en tu currículum lo único que resalte es cuánto tiempo llevas sin trabajar. Y aunque siempre podrás justificar este hueco en tu CV durante la entrevista, para contrarrestarlo, intenta seguir conectado con tu sector y actualízate. Incluso puedes aprovechar este periodo de desempleo para mejorar o aprender habilidades o programas nuevos. Así, además te airearás del tedio de buscar trabajo.

Por supuesto, si estás sin trabajo es probable que no quieras tener que invertir en cursos o academias, pero puedes valorar aprender por tu cuenta o a través de formación en internet, muchas veces gratuita. Como reconoce Puebla, cada vez “la titulitis cuenta menos”, mientras que el interés por seguir aprendiendo es una soft skill o habilidad blanda muy demandada. Hazlo saber en tu currículum. “Indicar, por ejemplo, que actualmente te estás formando en una determinada materia muestra que eres una persona con inquietudes, que quiere seguir aprendiendo y evolucionando”, asegura el especialista en selección de talento.

Pero sobre todo, no permitas que la búsqueda de empleo te sobrepase. Si es necesario, ponte horarios menos estrictos o permítete periodos de descanso que te ayuden a relajarte, a coger nuevas fuerzas y a seguir con el ánimo suficiente para hacerlo con ganas.

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