En 2015 la consultora McKinsey & Company, en su artículo: “Four fundamentals of workplace automation”, se menciona que, de acuerdo a sus estudios, la evidencia sugiere que el 45% de los trabajos podrían ser automatizados adaptando tecnologías demostradas actualmente. Sólo en los Estados Unidos, estas actividades representan 2 trillones de dólares en salarios anuales.

La ley de Moore indica que la capacidad de los circuitos integrados se duplica cada 24 meses. Sin embargo, el mismo Moore estableció en 2007 que su ley ya no aplicaría en un rango de 10 a 15 años Siguiendo este razonamiento, y resaltando el hecho de que estamos ya en 2018 (en el límite de la caducidad establecida por Moore), vemos que el mundo laboral se acerca rápidamente al destino, al parecer inevitable, de la automatización y reemplazo dramático del capital humano por máquinas e inteligencia artificial. Hablar de sistemas de software como ERP’s y CRM’s no es nuevo. Las empresas mejor organizadas están basadas fundamentalmente en el uso de estos sistemas que definen con gran exactitud el detalle de cada actividad realizada en la organización. Por lo tanto, no es tan difícil entender como una inteligencia programada fácilmente puede desempeñar tareas antes hechas por humanos, a través de controlar estos sistemas que, finalmente, hablan el mismo lenguaje.

La logística es en particular una de las áreas donde más se puede poner en práctica el poder computacional con el que contamos hoy. Rutas perfectamente planeadas, monitoreo preciso, unidades de transporte automatizadas, movimiento y administración de almacenes e inventario robotizado y actualizado en tiempo real.

El profesional de logística de hoy tiene el reto de justificar su rol. ¿Cómo? A través de la formación de pensamiento crítico y creativo, del entendimiento profundo de sistemas de TI y conocimiento de las técnicas analíticas y de resolución de problemas propias de la ingeniería.

En la materia de Logística de la carrera de Ingeniería y Ciencias Computacionales de la Universidad Interamericana, se toma ventaja de esta combinación de disciplinas de modo que el resultado del aprendizaje no sólo sea entendimiento y análisis, sino desarrollo activo de herramientas que hagan de nuestros profesionales, personas capaces de diseñar y definir el modelo exitoso de negocios que demanda una sociedad cada vez más apegada a nuestras historias más elevadas de ciencia ficción.

Por José de Jesús Tavera Cruz

 

 

 

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