LA IMPORTANCIA DE LA DESAPARICIÓN DEL POSITIVISMO JURÍDICO.

Derecho, Soy Inter

 

“Para mis amigos justicia y gracia, a los enemigos la ley a secas”, fueron las palabras atribuidas a Juárez para sus enemigos, siendo esta frase un ejemplo claro de las consecuencias del positivismo jurídico, sistema que claramente fue el predominante en el ámbito jurídico mexicano hasta hace algunos años.

Este resulta ser una corriente del pensamiento jurídico, por la cual se separa la moral del derecho, afirmando que todos los supuestos se encuentran considerados en la ley y por tanto no hay ámbito de interpretación de la misma dejando de lado la moral o los valores. En otras palabras, siempre existe una vinculación lógica entre los actos o hechos y las consecuencias de derecho de forma necesaria.

Lo anterior fue tomado en cuenta en el estudio del derecho, ya sea para la legislación de leyes, para la aplicación de la normas, para la creación de teorías e incluso para la enseñanza, debido a que era la única forma válida que se conocía. Es por eso que todos los abogados nos encontramos con una formación iuspositivista, que nos lleva a entender y aplicar el derecho en esos términos.

El positivismo encuentra un problema evidente, y es dejar de lado los valores y la moral y por consecuencia la “Justicia”. Esto es así ya que este concepto va ligado a la opinión de quien la aplique, es decir a los valores y moral del interprete (generalmente la sociedad), la justicia parte de un ámbito meramente subjetivo, es de ahí que surge el problema de no encontrar una definición válida para dicho término.

Pero a pesar de tan enfadosa complicación, no cabe la menor duda de que es la Justicia el valor que busca proteger el Derecho, aún cuando no sabemos con exactitud a que nos referimos con dicho concepto.

Es por esta razón que se adoptó el positivismo jurídico desde un inicio, ya que si bien era difícil poder crear leyes que cumplieran con todos los estándares y ámbitos de lo que se pudiera pensar que es “justo”, también lo era que dichas disposiciones resultaban iguales para todos, y aunque algunas no fueran consideradas “justas” no menos cierto es que estas se aplicaban de manera general lo que lograba un sistema aceptado en la sociedad, al tener la certeza de que no se involucraba en las resoluciones o sentencias la opinión particular de las autoridades  y solo se aplicaba  la ley a secas.

Lo que llevaba entonces a la crítica recurrente de que la ley resultaba injusta cuando se aplicaba de manera individual (que ley mas injusta), y a la justificación consecuente (pero es igual para todos).

Esto cambió con la reforma del artículo 1 constitucional del 10 de Junio del año 2011, la cual de manera personal aplaudo y no precisamente en relación al acto político, sino más bien ante la evolución en el sistema jurídico, ya que si bien es cierto es este el acto legislativo que le da legitimación al cambio radical en el derecho, no podemos dejar de lado lo que tocó a diferentes instituciones que también dirigieron sus actos hacia el mismo rumbo. Me refiero a la resolución al caso Radilla Pacheco vs México, por la Corte Interamericana de Derechos Humanos, así como el expediente varios 912/2010 (resolución que es considerada patrimonio inmaterial de la humanidad), que dieron luz a la aplicación del control difuso y el de convencionalidad a favor de los derechos humanos, así como a todos los tribunales de los diferentes estados del país que hacen un esfuerzo para aplicar las reformas, echar a andar los juicios orales en diferentes materias y capacitar a los impartidores de justicia.

Por que sí, todas estas acciones se encuentran encaminadas al cambio paradigmático del sistema jurídico en México que es la desaparición del positivismo, y que no resulta más que el seguimiento de la dirección del ámbito internacional en esta materia por parte del estado.

Me parece entonces que el primer paso se ha dado, pero como todo cambio va a presentar resistencias, y las escucharemos en el sentido de que los juicios orales no funcionan, que solo liberan a los criminales, que es un sistema que sirve para países de primer mundo, que los operadores de justicia no se encuentran preparados o incluso en su momento se dirá que aplican según su convivencia.

Pero es entonces deber de todos los profesionales del derecho además de todos lo que tengan una intervención en cualquiera de sus ámbitos, el observar y vigilar la aplicación de este nuevo sistema. Tenemos la obligación de aprender de esta etapa del derecho, y ser responsables  en su aplicación aunque sea diferente a los fundamentos o principios con que nos fue ensañado. Por que, por lo menos para mi, un sistema en el cual se vele por que ya no existan desapariciones forzadas, se busque la erradicación de la desigualdad de las minorías, y se prohíban los actos de explotación del hombre por el hombre se acerca más a la justicia entre otros, aunque no podamos ponernos de acuerdo en su definición.

Por: Lic. Eliseo Ramos Durán.

 

 

 

 

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